El Papa Francisco dice: “Lo que se discute en las reuniones sinodales no son las verdades tradicionales de la doctrina cristiana. El Sínodo se ocupa principalmente de cómo la enseñanza puede vivirse y aplicarse en los contextos cambiantes de nuestro tiempo.” Por lo tanto, se pueden plantear todos los temas, pero es importante comprender que no todos formarán parte del diálogo continuo.
El proceso sinodal no es un debate democrático. Es un espacio de escucha mutua respetuosa y de experiencia del llamado del Espíritu Santo a moverse de maneras nuevas. Nuevamente, el Papa lo expresa con claridad: “Otra tentación que a menudo confunde es tratar el sínodo como una especie de parlamento basado en una ‘lucha política’, en la que para gobernar uno debe derrotar al otro… esto va en contra del espíritu del sínodo como un espacio protegido de discernimiento comunitario.”
Lo que hará el proceso sinodal es incorporar en todos los niveles de la Iglesia una nueva forma de escuchar y de discernir para actuar, que se mantenga fiel a las verdades recibidas pero que las exprese dentro del contexto de un momento particular.
