No. El propósito no es simplemente recopilar las opiniones individuales de todos, sino escuchar lo que el Espíritu Santo nos quiere decir a través de nuestras oraciones y reflexiones. Escucharnos unos a otros es muy importante. El Papa Francisco ha dicho que durante la reunión del Sínodo de los Obispos: “Escuchamos, discutimos en grupos, pero sobre todo prestamos atención a lo que el Espíritu tiene que decirnos.”
Este discernimiento no es una actividad que se realiza en aislamiento. La escucha mutua y la reflexión son esenciales, ya que lo que se propone nace de la unidad y convicción que brotan de la práctica vivida de la fe dentro de la comunidad.
El proceso de discernimiento espiritual requiere la participación de todos. La Iglesia pide que todos estén abiertos al Espíritu Santo, para discernir hacia dónde está siendo guiada la Iglesia local dentro de su propio contexto. La Iglesia también pide a los obispos que escuchen atentamente las opiniones de los fieles, y a los fieles que respeten el papel auténtico del obispo como aquel que gobierna la Iglesia local y promueve la comunión.
El discernimiento siempre está orientado hacia la misión de la Iglesia universal, que camina continuamente hacia Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida, quien llama a su pueblo a una unidad de propósito.
